La roca famosa es asunto federal. El Arco y la Playa del Amor están dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Cabo San Lucas, decretada en 1973, con 3,996 hectáreas, de las que 3,788 son mar. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) cobra MXN 125 por persona al día por el acceso, el área abre todos los días del año y a la arena bajo El Arco solo se llega en lancha, taxi acuático o kayak desde la marina de Cabo San Lucas. Una producción comercial en la que el operador de cámara lleva más de un técnico de apoyo cae en la regla federal de filmaciones en áreas protegidas, por eso ahí se trabaja con equipo chico y se consulta antes.
El mar decide lo demás. La oficina de turismo de Los Cabos considera nadables el 43% de sus playas, o sea que la mayor parte de la costa no lo es, y las caletas protegidas del Corredor —Playa El Chileno y Bahía Santa María— son donde se hacen las sesiones dentro del agua y las familiares. Por ley federal las playas mexicanas son públicas, también las que están frente a los hoteles, pero un montaje en la arena con arco, sillas o un área acordonada se tramita con la Dirección Municipal de Gobierno en el Palacio Municipal de San José del Cabo, y la bandera de los salvavidas ese día manda sobre cualquier plan.
Hay dos detalles de logística que confunden a mucha gente. Baja California Sur usa la Zona Pacífico, UTC−7 todo el año y sin horario de verano, dos horas menos que Cancún. Y Cabo San Lucas tiene su propio aeropuerto en la mesa al noroeste del pueblo, así que casi todo el pueblo y El Médano quedan dentro del radio de 9.2 km que prohíbe drones, antes siquiera de preguntarle al hotel por sus reglas para proveedores externos, que cambian de un hotel a otro y se confirman antes de fijar la fecha.