La costa cambia cada pocos kilómetros. Nuevo Vallarta y Flamingos, a unos 5 a 7 km de la pista, son una franja plana de grandes resorts todo incluido y campos de golf. Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle son pueblos de pescadores con playas largas y poco profundas. Punta de Mita, en la punta de la bahía, combina una playa pública de pueblo con una península de resorts con acceso controlado, y más allá están Litibú y Sayulita, playas de surf con cerros de selva detrás. Sayulita está en la lista de Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo, y su única playa principal se llena desde media mañana.
La distancia al aeropuerto define lo que puede hacer un dron. La norma mexicana de drones, la NOM-107-SCT3-2019, pide mantenerse a 9.2 km de un aeródromo sin autorización especial, lo que deja sin vuelos de rutina a los resorts de Nuevo Vallarta. Bucerías, a unos 12 km, queda en el anillo donde el techo baja a 100 m. Punta de Mita y Sayulita, a unos 29 km, quedan fuera de ambos anillos, y cada vuelo pagado lo sigue haciendo un piloto local, registrado en México y con seguro de responsabilidad civil.
Los clientes son parejas con boda de destino en los resorts de Punta Mita y Nuevo Vallarta, familias en estancias todo incluido y parejas jóvenes que rentan villas en Sayulita y San Pancho. Los resorts con acceso controlado ponen sus propias reglas a los fotógrafos externos, y algunos cobran una cuota de proveedor, así que una sesión dentro del hotel se acuerda antes con él. La playa frente a cada resort es federal y pública, y eso mantiene abierta la arena.